viernes, 26 de junio de 2009

OPINIONES ALQUILADAS POR SALVADOR DE PESTAÑA.



SON USTEDES DE LO QUE NO HAY.

Es para que ustedes se vieran día sí y día también desde lejos, como hago yo, apartado de toda influencia social en mi modesto castillito. Y lo digo en tono de áspera reprimenda. Se les puede acusar de falta de tacto y compostura en multitud de áreas, pero si hay algo que me enerva el espíritu y me carda el pelo es su total falta de tacto para con los humildes hombres de negocios, dedicados en cuerpo y alma a satisfacer sus ansias consumistas. ¡Si es que se me molestan ustedes, pueblo villano, con todo caramba!

Lustrosos jóvenes decentemente vestidos se presentan a su puerta, lean con atención, a su puerta. Le ahorran el esfuerzo de acceder a las transitadas vías comerciales en busca de productos o servicios. No contentos con ello, no cejan en su empeño de facilitarles la vida y le ofrecen un producto, seleccionado entre muchos, con la garantía de ser lo mejor en el ramo. Recopile usted, si me es tan amable. Le traen lo mejor a casa. ¿Y cuál es la respuesta del pueblo llano?. “No”. Sin atender a razones, sin esperar a convincentes explicaciones, sin mirar la documentación que pacientemente han reunido y llevan a cuestas. A usted no le interesa, si mirar siquiera. Y así se marchan, apesadumbrados, comerciales derrotados escaleras abajo, con la moral rota, con los sueños rendidos. Y a usted no se le cae la cara de vergüenza. No. Cuando su familia pregunta ¿quién era?, usted responde con descaro, “uno que quería vender algo”.¡Algo!, usted no recuerda si se trata de moderna telefonía sin cables, grandes obras del pensamiento occidental, seguros para usted y lo suyos, inversiones jugosas, material escolar, mantas compostelanas, limpiadoras a vapor, cuberterías, servicios de internet, divulgativa televisión por cable... Ganan me dan de llegar a las manos, pardiez.

Al día siguiente deben retomar su esfuerzo, cargando con las negativas, buscando nuevos beneficiarios. ¡Auténticos filántropos!. Y no hablemos de los esforzados telefonistas, puesto que me podría subir la tensión arterial y acostarme entre la siesta y el sueñecito de las ocho. Realizan miles de llamadas en su jornada laboral, en un estrecho cubículo, ofertando productos de primera necesidad. Ya no le exigen a usted levantarse a abrir la puerta. Con la intención de ponérselo fácil, con un “sí” y unos dígitos de su cuenta bancaria, en un plazo no superior a seis semanas puede disfrutar de servicios, material de ocio o alimentación sana y ecológica. Pero ustedes no oyen, escuchan, como romántico tras la ventana al caer la lluvia, más pensando en la amada que en la sinfonía de las gotas al caer. A usted, perdónenme el improperio, les importa una chufla, ¡media chufla diríase!, estaba muy ocupado en la siesta o mirando un magazine vespertino, o retozando con su señora. Al colgar, un sencillo supervisor debe acercarse al teleoperador, palmearle el hombro y decirle “no desfallezcas, estás trabajando duro, pronto alguien adquirirá nuestro producto y podrás alimentar a tu familia”. Bochornosa su actitud, lector.

¡Ah cuando yo, y quien dice yo dice mis mayordomos, debían ir a comprar a donde sea que se compre, a buscar agua al pozo, a traer el correo...! Y en pleno siglo XXI se quejan ustedes de que les lleven la compra a casa, de que se les presenten ventajosos bienes de consumo y servicios sin ustedes ni siquiera pedirlos. Vamos, para que les deporten a todos. ¡Quítense de mi vista, pelagatos!.

Salvador de Pestaña.

2 comentarios:

Rubén dijo...

¡Qué sería de nosotros, proclamo, qué sería, sin voces preclaras como las del señor De Pestaña! ¡Y más en este país gobernado por abertzales, bolcheviques homosexuales y demás anabelenesyvictormanueles que lo único que hacen entre aborto y aborto es leer libros de Lucía Etxebarría! ¡Grande, señor De Pestaña! ¡Loadas sean sus máximas! ¿Ha pensado usted en solicitar un escaño en el programa que perpetra Curry Valenzuela en TeleMadrid?

Mr.Incógnito dijo...

Pedimos disculpas por la tardanza en la contestación. Hemos luchado contra rayos x más allá de las puertas de un tal Jaime, luchado contra magnates y sufrido ataques binarios...todo ello en una tarde.

Sobre su respetable opinión nuestro avezado columnista a la vez de soltar dos lagrimones como peras se ha encaramado en la lámpara de araña a leer su petición, por lo cual se le ve franca mente ilusionado y dispuesto a pasar a los rayos catódicos.