miércoles, 13 de abril de 2011

LOS CHICOS DE HASSENTETRABRICK A DOS PUNTOS DE REVALIDAR EL TÍTULO.

EL EQUIPO VISITANTE SATISFECHO CON HABER ENCONTRADO EL TERRENO DE JUEGO.

El actual campeón, Racing de TaperHüer, no ha dejado pasar la oportunidad de apuntalar sus posibilidades ante la gran cita cercana del veintitrece de julio y se afianza como favorito mimado para grabar a cincel y martillo sus siglas en el trofeo de la Copa Balompédica de Todos los Países excepto Groelandia y Las Islas Feroces. Disputado en el campo del Colegio Público Mixto Concertado Aconfesional Altos de la Esparraguera fue arbitrado con clamorosos altibajos por el profesor de lengua, conocimiento del medio y pretecnología sin pegamento Fernando Congrio de Lavabos, asistido por los auxiliares Bernabé Candado, emérito augusto en Religiones Comparadas y Salustio Bigardo, desempleado y miembro ocioso de la Asociación de Padres, Madres, Parejas Variadas, Padres Solteros, Madres Solteras y Tutores de Alumnos y Alumnas.

El encuentro comenzó con titubeos por parte de ambas alineaciones adoleciendo de cierta falta de concentración en sus respectivas tácticas. El visitante, Sporting Club Paragüas de Cherburgo presentó una alineación clásica uno-ocho-uno, sirviendo los laterales como pasillos aéreos y con un destacado a la par que poco inspirado Walter Bonanza en punta, que dedicó medio partido a esquivar a tres niñas que alternaban la comba y el cuchicheo temprano, impropio de su edad. El Racing de TaperHüer presentó un conservador diez-uno que a la postre fue acertado dado la intromisión del pilla pilla de Sexto B en el área grande a los veinte minutos.

La primera ocasión salió de las botas de Kaskarria Kalasparra que estrelló el balón en la pila de chandals izquierda de la portería del TaperHüer, lance que culminó con los gritos de un entrometido de quinto mandando a replegarse a los puntales izquierdos de la defensa, con voz aflautada y manchas encarnadas en las mejillas del propio esfuerzo. El el catorce de la primera mitad, “Meneos” Requena fuerza una falta al borde del área trapezoidal que da con los huesos de Silvaninho en el durísimo cemento bermellón. Esto forzó la entrada al campo del director del centro que incautó, con algo de prepotencia, la pelota reglamentaria de bolsas metidas dentro de bolsas con algún papel de alumino enrollado para darle peso. El partido debió continuarse con las reservas de botellas de batido de chocolate vacías que Julito, el chafardero de Séptimo A, guardaba a buen recaudo en la alcantarilla de la esquina del recreo, coincidiendo con el chaflán descendente hacia el barranco. Este punto enervó al técnico visitante, Dimitri Playback, que aseguró haberse dejado un balón buenísimo en clase y al no estar el conserje para monsergas, no pudo salir a recoger.

Descanso patrocinado por Aceitunas para el Desayuno Escolar Valdiviesos, "las que tienen dos huesos". 



Tras la mitad del partido y el cambio de campos, en el que se sucedieron momentos vergonzosos para los eventos deportivos como injustos cambios de cromos, patadas a la remanguillé y algún que otro escupitajo con doble tirabuzón, el equipo visitante tenía sólo que dejar pasar el tiempo a su favor para forzar el empate. Una valiente internada por la banda de Marinakis acabó en gol gracias a su ajustado tiro raso a la mochila de Superpan. Los chicos del Cherburgo sufrieron entonces las prisas del trabajo por hacer y dieron entrada al puntal Glosopeda, al medio campista ramplón Prosopopeyo Espinaqui y a un niño empollón repelente con un libro de sociales bajo el sobaco que hizo las veces de poste y juez de línea hasta el final del encuentro tras la salida del profesor de Religiones Comparadas, con exámenes de última hora por corregir.

El tanto del empate vino por obra de un sagaz pase al pecho del cedido por el NietzcheBahn, Cordelio Fumairiño, viéndose después obligado a saltar la verja en un despiste de los cuidadores y buscar la pelota en el descampado cercano siguiendo la norma de la FOFA en la cláusula 2.3: “El que la empeña va a por ella.” Después de la recuperación y ya con el tiempo de descuento y la sirena sonando, el equipo local, de nuevo con las botas de Marinakis, marca el tanto definitivo para llevarse el partido, los tres puntos y el “oe oeoe, hemos ganao hemos ganao”.

En la posterior rueda de prensa en la biblioteca del centro Dimitri Playback lamentó las burlas de unos niños que le habían echo rabiar desde el patio de los preescolares y atribuyó la derrota del equipo a la magia de este noble deporte y al viaje en autobús de línea desde el centro a la barriada. Hassentetrabrick por su parte alabó el buen estado de forma de su escuadra y parecía querer añadir algún punto interesante respecto a los partidos venideros pero los comparecientes y la prensa fueron desalojados con motivo de la proyección de los alumnos de octavo de una serie de diapositivas de columnas corintias que a todas luces no les apetecía ver.

Una crónica de Pancorbo Sosa, acampado dentro de su gabardina.

2 comentarios:

Rubén D. Caviedes dijo...

Fascinante crónica. Tengo que agradecérsela porque no saben, endemás, lo mucho que contribuye a disimular mi absolutamente ridículo conocimiento del deporte rey; este tipo de declamaciones fogosas del registro futbolístico -el cancerbero, el ariete, el esférico, todo eso- me van de perlas a la hora de que parezca que sé algo cuando en realidad no sé nada.

Mr.Incógnito dijo...

No se deje llevar por la euforia y no utilice de manera irresponsable los términos aquí reflejados. Los redactores de este medio se quedaron anclados en el mundial de naranjito y desde entonces no se han reciclado, nuestra terminología puede estar "demodé".

Su opción de sólo usar términos sueltos es buena. Puede adornarlo con inflar de carrillos, sonrisas a medias y abanicar con la mano. Todos estos gestos no le comprometen.