domingo, 17 de febrero de 2008

ALQUÍMICOS ANÓNIMOS.

RECETAS MÁGICAS DE TODO A CIEN.

La alquimia, una práctica habitual de sótanos húmedos y misteriosos y por lo tanto con un espacio indiscutible en esta santa casa. Como andamos de aprendices no podemos desvelar las cuatro lecciones aprendidas hasta el momento, que se limitan a una sal de azufre para los ardores después de comidas pesadas y a saber preguntar por el mago más cercano al llegar a una ciudad. El gran Contramaestre Alquímico Alzhar Gomez de los milenarios Gomez de toda la vida nos ofrecerá hoy una sencilla a la par que económica receta para todos aquellos interesados en adentrarse en este apasionante hobby, dejando a un lado la construcción de barquitos a escala o el punto de cadeneta vallisoletano.


OREJA DE GOMA.



+2 en resistencia a sortilegios verbales.
+30 en ridículo callejero.


Proveniente de una antigua receta transcrita en pergamino a la luz de una vela, explicando en parte la dificultad en su lectura, agravado por la tonelada de faltas de ortografía, la receta oreja de goma ( gomulus orexensus siendo un latino repipi ) pasa de generación en generación sin que nadie se termine de interesar por probarla. Es por ello que la ofrecemos aquí por tiempo limitado, sin responsabilizarnos si usted, carente de experiencia, se pone manos a la obra e invoca sin querer a un Dios Maligno ( tm ) que en ese momento esté almorzando y lo use a usted de mondadientes.

Para la oreja de goma necesitamos: Ciento cincuenta gramos de mortadela de Mocky Maus ( también nos servirá de Popeye en caso de no encontrarla ), cola de carpintero, una maceta de geranios y dos tiritos de sal, aparte de otros elementos alquímicos básicos contenidos en “Mi primer maletín de Alquimista”, articulo que el Colegio General de Alquimistas pondrá a la venta en próximas fechas y cuyos fondos servirán para pagarnos una semanita de asueto en Estepona.

Con todos los elementos sobre un banco de trabajo de pino gallego, descolgaremos el portero automático para evitar interrumpciones de carteros comerciales en el momento de ponerse a mesmerizar. Bajo el tenue halo de luz de la luna en cuarto pendiente, en una solución de ácido base, magnesio, platino y gaseosa del Dia ( Marcamona también valdrá, aunque no se garantizan los resultados ) se sumerje la mortadela previamente untada en esencia de arrepentimiento de ministro ( materia esta única sin duda ). Removiendo el menjunje en un bol de cereales en el sentido de las agujas del reloj ( esto poco importa en realidad, es por rellenar el folio de la receta ) y agitando el geranio, se acordará uno de aquella novia que tuvo en el pueblo. No sirve para nada, pero como debe usted remover durante tres horas más vale que piense en algo agradable.

Ha de secarse tendiida con pinza de madera en el patio de luces. Tras tres días y tres noches ( si es fin de semana y tiene planes lo puede dejar para el lunes ) habrá de tener la apariencia de una plantilla de zapato color cerdito. Ajustado a su pabellón auditivo, con la oreja de goma se ahorrará usted asistir a conversaciones estúpidas en el autobús, quejas de su conyugue/a, protestas vecinales, milenaristas, mileuristas, esa señora mayor de la cola del pan y ese cuñado suyo que le propone una inversión descabellada a todas luces y de paso le pide en taladro.

¡Que el Gran Grajmir Policarpio, milenario Alquimista, les sea propicio y les responda sus dudas en el teléfono 686 616 543 875 ( extensión 59 )!
( 0,90 euros el segundo, impuestos inventados no incluidos. Duración máxima de la llamada tres días. Discrección absoluta. Hotel y domicilio. Visa. ).


Fue un espacio de Alquímicos Anónimos.

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