miércoles, 14 de mayo de 2008

DE LA INEXISTENTE SERIE “MISTERIOS INSONDABLES DE LA BANCA”

HOY, “¡AY ¿QUIÉN MANTIENE MI CUENTA, QUIÉN?!”

Usted, sufrido lector, en alguna ocasión se ha visto a sí mismo, como de lejos y con lente de ojo de pez, salir de la entidad bancaria de su barrio, con el entrecejo pegado al labio superior y refunfuñando en prusiano cerrado. Señora, usted, poseedora de una cuenta de “Timo Ahorro con Chorreras” se pregunta con inquietud, mientras deja caer su peso sobre una y otra zapatilla, alternativamente “¿qué jerigonza maldita es esta de mi libreta de ahorros?”. Seguro, están convencidos de que los bancos se aprovechan de sus monedas legalmente ganadas con el sudor de su frente, o en el bingo de la esquina, y cree que se la rapiñan sin motivo, escudándose en el concepto “Mantenimiento de Cuenta”. Se equivocan, panda de mal pensados, ¡masones!, ¡holgazanes!

(un descanso para que nuestro redactor tenga a bien tomarse su pastillita morada).

El director de las Cajas de Ahorros Confabuladas nos acompaña de la manita a su despacho. Allí, entre cuadros de payasos tristes y arlequines, nos cuenta sobre su pasión por el scalestrix. Preguntado por el tema en cuestión, asegura “la gente está muy equivocada, piensa que nos apoderamos de su dinero sin motivo. ¡La ignorancia es tan atrevida!” ( recalca ese “tan” efectuando aspavientos manuales ) “las cuentas son muy delicadas, requieren cuidados, mimos, estar pendientes de ellas...Es por eso que, ese dinero, para colmo, escaso, paga esas necesidades básicas”. Sonriendo de medio lado, servidor se atreve a afirmar “¡pero si son sólo libretas de papel”, a lo que él se apresura a tapar las orejas de una libreta de ahorros sobre su mesa, mandándome callar “¡Delante de ellas no las llame así, señor mío!”.

Tras regalarle una revisión gratuita de escobillas para su flota completa de cochecitos de carreras, accede a acompañarme al Campamento Santa María del Desfalco para el Descanso de la Cuenta Corriente, a trescientos metros del último estanco de la nacional veintisiete. Asistimos, con gran congoja por mi parte, así como arrepentimiento repentino, a la paz en la que viven las pequeñas cuentecitas, nada corrientes por otro lado. Allí se relacionan entre ellas, juegan a pillar, cuentan historias de números rojos a la luz de una linterna ( no se les permite acercarse a una fogata ) y miran a este pobre redactor con sus tiernos ojitos.

Sor Salustiana del Ingreso se queja amargamente, de la situación del campamento: “Cada vez que alguien cancela una cuenta por su enfado con la cuota de mantenimiento, una de estas libretitas, tiernas, soñadoras, inocentes en definitiva, debe quedarse en su caja de ahorros triste, en un cajón...Es poco dinero, si se compara con el bienestar de estas cuentas”.



Cuando uno de esos Cajeros Neumáticos se niegue a darle ese dinero que usted considera suyo,no se acuerde de los familiares del dueño y/o técnico del cajero, tenga en su pensamiento a las pequeñas cuentecitas corrientes, ¿no le dan pena, so monstruo?


Arrepentido, lloro desconsolado agarrado al hábito de la buena hermana. Decido donar todos los bienes que llevo a cuestas en ese momento para el sostenimiento de esta buena causa...¡deberían ver la alegría en sus hojitas!. Al salir, una cuentecita muy pequeña, de apenas catorce euros, me tira del pantalón y con voz dulce me dice “zeñor, ¿me haze un ingrezo?”, yo, que no puedo negarme, beso tiernamente su banda magnética y le doy mi ropa, quedándome en camiseta imperio, calzoncillo casto y un mocasín. Medio desnudo y cayendo la tarde, satisfecho por mi aportación al bienestar de las cuentas corrientes vuelvo a casa a la pata coja.

Una crónica económico-sensiblera de Luis Retortijón, Licenciado en Estupidología.

martes, 6 de mayo de 2008

500: INTERNAL SERVER HORROR.

CUANDO LA INFORMÁTICA HACE “PUF” Y SE DESCUAJARINGA.

Descuajaringar:
Acción y/o/u efecto de hacer “puf”.
Hacer “puf”:
Dícese de cualquier aparato técnico-electrónico en el momento de descuajeringarse.

Para más información,
“Royal Academy of The Tongue”. No tiene pérdida, son unos señores mayores que se reunen a hablar de acentos.

-Hola amigos cibernéticos. Una tarde más con todos vosotros para resolver todas aquellas dudas capaces de haceros brotar el sudor frío tras las orejas a la hora de poneros en cuclillas ante un ordenador. De nuevo y por menor precio, con todos ustedes y con su aplauso, nuestro experto Pascual Kilohercio.
-Hasta pronto.
-Muy bien, en tu linea Pascual. Tenemos unas problemáticas intrínsecas al acto y consecuencia del ejercicio venidero y cotidiano de la informática casera.
-Si empezamos con insultos, agarro el canasto de las chufas y me voy por donde he venido...por cierto, ¿por dónde he venido?
-Tenemos unas preguntas informáticas, estimado Pascual.
-Empecemos pues.
-El primer correo electrolítico nos viene de Marcial Pelusas, de la isla de Pago-Pago. “Queridísimos mamíferos de Sótano 71...”
-Esos somos nosotros.
-Sí, hasta nueva orden. “Cada vez que arranco el ordenador, este, de manera extraña, enciende unas luces, la pantalla parpadea y en el monitor aparecen unos dibujos pequeñines. ¿Por qué? y lo que es más importante ¿lo cualo es un ordenador?” Difícil pregunta.
-Me dan ganas de esconderme bajo la cama.
-Contéstele, haga usted el esfuerzo.
-Pues puede ser del sistema operatorio. Es normal en equipos de segunda mano. A mí una vez me pasó algo parecido en una empresa en la que llevaba el mantenimiento de sistemas. Me enamoré de la impresora y nos fuimos a vivir a la costa. Hasta que se acabó, por lo de siempre, las tostadas con mantequilla.
-Que vaya al servicio técnico entonces, ¿no?
-Casi mejor, sí.
-La siguiente postal electrostática viene del Profesor Augustem Von Pelotem, antiguo colaborador de nosotros mismos y gran seguidor de otros blogs con más caché. Según sus letras, “Cada vez que ejecuto la aplicación Word se me escriben unos largos libros, de gran valor cultural y pedagógico sin mediar mis dedos. Me siento culpable pero poco, y un editor ya me va a comprar dos legajos por tres sugus de piña y dos trompos. ¿Cómo escribiría servidor a más velocidad?”
-Una aspirina cada ocho horas.
-Sea pues, corto pero totalmente equivocado.
-Vamos, podría equivocarme más, pero sería extenderme.
-Última misiva, vía fax, de la señorita Nerbustrata Pilinguez, de un pueblo cercano a la estepa caucasiana.
-Buenos mantecados.
-No para de meter baza.
-Otro pueblo muy bonito.
-Ella dice tal que así: “Queridos señores, he seguido con gran interés y eficacia todos los cursos ´hágalo usted mismo´ publicados en su estupenda página. Sólo he conseguido que la torre baile cha-cha-cha binario, el ratón se haya fugado con un encendedor de Asadores Ruiperez, el monitor haga huelga de pixel caído y el disco duro suene como una botella de anís en nochebuena. ¿Qué puedo hacer? Estaría dispuesta a todo...lo que sea”.
-Está en una situación achuchada la pobre mujer. Si ha seguido hasta ahora nuestros cursos, lo mejor que podría hacer es encerrar el ordenador en una caja fuerte, arrojarlo a un barreño de cal viva y mandarlo a Marte en el primer cohete espacial con asiento de ventanilla libre. Quizás otro experto le dijera otra cosa, pero son todos unos papanatas.
-Y hasta aquí nuestra penúltima entrega de “Hermanos Calatrava informatizados". No pierdan la esperanza, volveremos con más aventuras y más estropicio. Pascual, me está pegando usted la estupidez.
-Lo bueno abunda. Y en pan se unta.
-Buenas madrugadas.

Servicios informáticos Sótano 71 no se hace responsable, ni aquí ni en Pekín, de los estropicios causados en sus equipos si siguen las indicaciones de estos dos aspirantes a ingresar en el frenopático de guardia más cercano. Todos los derechos bajo llave 1985.

lunes, 28 de abril de 2008

CONSPIRADORES DE SALÓN.

MOLESTIAS DOMÉSTICAS CAUSADAS POR ORDEN CUASI SECRETA.

Todos vemos a las Órdenes Secretas, Claustros Infernales, Sociedades de Accionistas y otros clubes anónimos dedicados al sano ejercicio de la intriga como algo lejano, intangible o como un ridículo club de desocupados deseosos de conquistar el mundo o su barrio, según fines. Una señora de Rebordelillo de Miastras, provincia perdida y no reclamada, ha sufrido en sus propios cojines los efectos de estos tipos, amantes de la discreción, las reuniones a destiempo, el ocultismo y, según sus palabras, “los bollos y el café gratis”.

“Empezó una mañana tras sacudir la tele y ver las camas, cuando el vecino del sexto, cosa rara porque vivo en una casa de una planta, vino a pedirme por favor un huequecito del sofá para celebrar una reunión. Yo lo dejé solo, ese fue mi error, pues mientras alimentaba al canario y a la bicicleta estática, se reunieron en torno a la mesita de mi salón quince mil miembros de no sé que orden secreta, que no quisieron identificarse pero no les importó pedir otra rebanada de bizcocho”. Tal afirmación es vertida por la señora Talulah Pérez sin mediar pregunta de nuestro compañero. Es patente, pues, su ansia por contar sus verdades, quién le gusta y todas las cosas.

La Sociedad Secreta, un brazo escindido de un antiguo grupo de “Tocomocho TapperGüare” se reune, desde entonces, al amparo de la débil luz de veinte watios de la bombilla del salón de esta lozana mujer. “Son muchos sí, los domingos se nota el vacío del fútbol, pues esos días sólo vienen unos trece mil parroquianos y dejan un poco de espacio para estirar las pestañas”, afirma la susodicha, persiguiendo a nuestro enviado escaleras abajo, agobiado por las ansias de comunicarse de la estupenda señora.

Escondido nuestro compañero Cliff Headphone en el mueble bar de la vivienda, intenta asistir a una reunión secreta de esta sociedad secreta, menos secreta al comunicar el horario de sus reuniones en el tablón de anuncios del portal de la comunidad de vecinos, extraño sitio al vivir la señora Talulah en casa baja, pero. ¿quién sabe de arquitectura, usted o los boticarios?. Tras la botella de pacharán pasado, Cliff asiste a la lectura de los temas del día. “Dominación mundial encubierta, elección de nuevo Mesías, ruegos y pregunta y café con porras”. A fin de conseguir un efecto teatral, nuestro amigo intenta salir del mueble-bar con dedo de señalar incriminatorio, consiguiendo arrearle un portazo en la cabeza a un abogado de Cuenca, miembro honorario y con un magnífico gancho de derecha, para más inri ( y para más vendas esterilizadas ). Le deseamos una pronta recuperación y nuestros parabienes a los nudillos del insigne letrado.


En la trifulca nuestro nunca bien ponderado Cliff consiguió, en exclusiva, este documento
confidencial de alto valor. Y lo más escalofriante no es que firmen con sangre,
¡es que lo hacen con bolígrafo verde!¡Abyectos seres, yo os maldigo!


“¡No me importan que pasen las tardes aquí, así me hacen compañía, pero podían pagar un día la merienda!” grita Talulah a nuestro enviado, sin temor a que la oigan los trescientos Miembros Oscuros alojados en la terraza de su vivienda, a lo que nuestro entrevistador, sabiamente y con años de profesión en las axilas, hace caso omiso entablando conversación con medio ladrillo, cuajando entre ambos estupendo disimulo.
¡Cuidado!, otra orden secreta, tales como “Albañiles Sincronizados del Advenimiento”, los “Filatélicos Oscuros” o “Viuda de Satanás e Hijos” podrían instalarse en su casa de usted ( y del banco ) ¡e impedirle ver su programa de televisión favorito por estar celebrando una Misa Gris Parduzca!

Redactó con estilosa pluma y sin par donosura Gabriel Panchito Jhonsson.

domingo, 20 de abril de 2008

“PULSE ASTERISCO PARA SER AGREDIDO”.

DE LA SERIE: FRANQUICIAS QUE USTED LAMENTA NO HABER INVENTADO.

Viviendo en este mundo achatado por los cubitos, todos estamos someramente preparados para asistir impávidos a acontecimientos inusitados ante los cuales la tercera edad se ve obligada a replicar “pues eso no pasaba antes”. No es de extrañar, pues, la existencia de mercado destinado a todas las necesidades, recuerden si no la culta cita del insigne profesor Tragabarbas “¡hay mercao pa tó!”. A su vecino le gusta levantarse temprano los domingos y poner rumbo a lo que queda de monte dentro de unas botas de montaña. El señor de la esquina humedece sus lacrimales con bellas polkas coreanas y a usted puede que le guste el chocolate a la taza. Pero hay un grupo de individuos con gran poder adquisitivo que gustan de ser fustigados, por ejemplo, en la raíz de la nuca con un ramo de apio fresco. Y aquí llega una empresa, para ganar dinero a costa de estos últimos.

“Agresión express” es una compañía en auge dedicada al noble oficio de repartir palizas voluntarias entre sus clientes. Todo comenzó aquella bonita mañana de agosto cuando José Mutierrez, repartidor de la antigua “Transporte de Estupideces la Antequerana” accedió, mediante petición expresa y recompensa en metálico, a propinar un leve capón a uno de sus clientes tras un servicio. Esto hizo pensar al bueno de José y al enrevesado encorbatado de su banco la posibilidad de ganar más perricas con esto. Un almacén vacío, un teléfono de rueda y una caja de naranjas fueron las inversiones iniciales de un negocio que no tardó en prosperar.

Tras su paso por el Laboratorio de Crecimiento de Empresas Inauditas, se lanza en plancha al mundo de los negocios “Agresión Express”. Con una llamada de teléfono usted puede ver satisfechas sus ansias de ser abofeteado de las más variopintas maneras posibles. Por sorpresa, con una banda de furibundos estibadores portuarios, por lanzamiento de limones ( u otros cítricos de temporada ) o con la palma abierta; todas las sensibilidades del masoquista aficionado se verán satisfechas ¡siempre antes de las 10 horas del día siguiente!.


Si la desea con insultos, se tarifica aparte.

Ante el revuelo formado en la Comisión Nacional de Amantes de la Olla Express ( vaya a saber usted por qué.....¿todavía no ha ido?....¡corra!) José Mutierrez, director de la empresa dedicado a ir los días 28 del mes a recoger su manteca, en declaraciones a bordo de un ala delta afirma “ No, no puede usted llamar para que le den una paliza a otro. Esto es un contrato personal e intransferible”. Salvado así el escollo legal, puede usted estar tranquilo de no saltarse a la torera ninguna norma si llama al teléfono que no aparece en pantalla y contrata una paliza para usted mismo. ¡Incluso puede recibirla en su oficina, ante sus compañeros!. Personalmente, no le veo más que ventajas.

Déjenme acabar con un llamamiento. ¡Eh, usted, amigo! ¡Sí sí, usted, el de la mano larga! Sienta en sus propias carnes una azotaina, una golpisa ejecutada por profesionales retirados del wrestling, ¡una señora paliza!. No lo piense más, no deje escapar esta oportunidad de que le traten como a usted le gusta tratar. Apresúrese, ¡una paliza gratis propinada por una panda de gaiteros borrachos puede ser suya por sorteo mensual ante notario!.

Publicidad muy recomendada por Sótano 71.