RESUELVA AQUÍ SUS DUDAS MÁGICAS POR 0,93 € MINUTO.
El hermetismo de las artes del abracadabra propicia la falta de información a todos aquellos que quieran iniciarse en el mágico mundo de blandir la varita y hacer realidad fermosos encantamientos entre chisporroteos cegadores. Preguntar a su vecino si para levantar un muro de fuego elemental debe usted flexionar el meñique sólo le deparará la visita de dos fornidos muchachos portando una camisa blanca con largas mangas. Con estos sencillos consejos se ahorrará usted volver a pagar la entrada para empaparse por tercera vez de los encantamientos de la vigésimonona entrega de Tarry Botes y otros aprendices del celuloide.
La pregunta que se plantea de manera más frecuente tras haber desempaquetado el pack oficial de hechicero es: ¿cómo activo mi varita? Dejando a un lado sonrojantes paralelismos sensuales, ya todos tenemos una edad o dos, apunte en el grimorio lo que debe hacer: Con la varita bien sujeta de manera transversal a la línea del horizonte y con cuidado de no apuntarse a los pies, retire la tapadera del compartimento de pilas. Inserte tres pilas de botón triple seco. Tras ello extraiga del libro de conjuros la tarjeta Pin y apúnte en el tronco de un olmo seco derribado por un rayo el número allí escrito. En realidad esto es para darle un cariz místico, con que se lo apunte en un post-it y no lo pierda va usted bien. Inserte la tarjeta en la varita, coloque de nuevo la tapa y agítela de la siguiente manera: Izquierda, derecha, izquierda, derecha, arriba, abajo, arriba, abajo, botón start. Tenga cuidado en no equivocarse, podría encontrarse de golpe y porrazo con vidas infinitas y, creanos, es un gasto y un quebradero de cabeza. Si todo ha ido bien la pitonisa al otro lado de la línea activará su cuenta personal
Durante los primeros días tendrá derecho a un combate inócuo con otro aspirante en mitad de un páramo y mensajes gratis a varitas de su mismo elemento. Tenga cuidado transcurrido este tiempo, no le van a avisar y los mensajes después salen por un pico. Además le pueden cambiar de golpe el aspirante y usted no sería el primero en pasar el fin de semana convertido en un lémur, intentando explicarselo a su pareja mediante mímica.
Serénese y no pretenda salir a primeras de cambio, varita en ristre, a hacer el bien o el mal, según alineación. Siga rebuscando en el baúl que el chico de repartos mágicos le habrá traído. ¿Ha encontrado la capa? Bien, haga el favor de leer la etiqueta. No, lo de no lavar con agua fría no, eso se sobreentiende a no ser que quiera acabar con una pañoleta al cuello. Memorice la advertencia: “Ir equipado con capa no implica la posibilidad de volar. Para transportes de largo recorrido con Trenfe ya habría llegado”. Si lee el libro de hechizos y contratos encontrará allí reflejado la ausencia de responsabilidad por parte de Magofone si usted se pega la del siglo intentando impresionar a su amiguita. Igualmente echan balones fuera si por cualquier cosa se coloca la capa al revés y pasa el apuro de parecer un tuno de resaca.
El gorro acabado en punta es opcional. En el pack se adjunta una serie de calcamonías de estrellas en tonos plateados que, sinceramente, pasaron de moda en épocas de Morlín pero Magofone las tiene que quitar de encima. Tiene cierta utilidad para guardar el ticket del parking y otros trastos, pero una mochila le sirve para lo mismo y no parecerá usted un nazareno con recorte de presupuesto. De igual manera le aconsejamos reservar la barba postiza para alguna despedida de soltero o un fin de año pachanguero.
Llegamos a las últimas advertencias antes de que usted se lance al rellano a combatir el dragón de su vecino. No exponga la varita a fuerzas oscuras, luz de luna o el agua, los técnicos de reparación ya se saben la excusa de “si yo la dejé funcionando sobre la mesita de noche”. Observe la cobertura sobre todo en cavernas, grutas misteriosas y bares de carretera. Nuestro consejo es que por debajo de dos barritas de cobertura no haga usted demasiado el tonto, a riesgo de cobrar antes de final de mes. Si pretende levantar grandes pesos no crea que por hacerlo mediante rayitos de luz puede olvidarse de hacerlo con las rodillas flexionadas y sin estirar demasiado el coxis. Lleve siempre encima unas pilas de reserva y recuerde visitar todos los meses la Abracadabra Magofone Store, para nuevos hechizos, actualizaciones de sortilegios y recetas para caldo de murciélago.
Para todo lo demás, tiene un servicio de dos horas y tres cuartos al día de asistencia trazando en el aire un pentagrama inscrito en un octógono paralepípedo. Eso sí, apunte hacia otro lado si no quiere acabar con una alcachofa en la frente.
Magofone es una mínima parte del Gran Concordato de Magos Achilipú Network Services AllRights Reserved, dedicado a conseguir talentos y oro para adquirir mandrágoras y otras hierbas.
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sábado, 14 de agosto de 2010
domingo, 17 de febrero de 2008
ALQUÍMICOS ANÓNIMOS.
RECETAS MÁGICAS DE TODO A CIEN.
La alquimia, una práctica habitual de sótanos húmedos y misteriosos y por lo tanto con un espacio indiscutible en esta santa casa. Como andamos de aprendices no podemos desvelar las cuatro lecciones aprendidas hasta el momento, que se limitan a una sal de azufre para los ardores después de comidas pesadas y a saber preguntar por el mago más cercano al llegar a una ciudad. El gran Contramaestre Alquímico Alzhar Gomez de los milenarios Gomez de toda la vida nos ofrecerá hoy una sencilla a la par que económica receta para todos aquellos interesados en adentrarse en este apasionante hobby, dejando a un lado la construcción de barquitos a escala o el punto de cadeneta vallisoletano.
OREJA DE GOMA.
Proveniente de una antigua receta transcrita en pergamino a la luz de una vela, explicando en parte la dificultad en su lectura, agravado por la tonelada de faltas de ortografía, la receta oreja de goma ( gomulus orexensus siendo un latino repipi ) pasa de generación en generación sin que nadie se termine de interesar por probarla. Es por ello que la ofrecemos aquí por tiempo limitado, sin responsabilizarnos si usted, carente de experiencia, se pone manos a la obra e invoca sin querer a un Dios Maligno ( tm ) que en ese momento esté almorzando y lo use a usted de mondadientes.
Para la oreja de goma necesitamos: Ciento cincuenta gramos de mortadela de Mocky Maus ( también nos servirá de Popeye en caso de no encontrarla ), cola de carpintero, una maceta de geranios y dos tiritos de sal, aparte de otros elementos alquímicos básicos contenidos en “Mi primer maletín de Alquimista”, articulo que el Colegio General de Alquimistas pondrá a la venta en próximas fechas y cuyos fondos servirán para pagarnos una semanita de asueto en Estepona.
Con todos los elementos sobre un banco de trabajo de pino gallego, descolgaremos el portero automático para evitar interrumpciones de carteros comerciales en el momento de ponerse a mesmerizar. Bajo el tenue halo de luz de la luna en cuarto pendiente, en una solución de ácido base, magnesio, platino y gaseosa del Dia ( Marcamona también valdrá, aunque no se garantizan los resultados ) se sumerje la mortadela previamente untada en esencia de arrepentimiento de ministro ( materia esta única sin duda ). Removiendo el menjunje en un bol de cereales en el sentido de las agujas del reloj ( esto poco importa en realidad, es por rellenar el folio de la receta ) y agitando el geranio, se acordará uno de aquella novia que tuvo en el pueblo. No sirve para nada, pero como debe usted remover durante tres horas más vale que piense en algo agradable.
Ha de secarse tendiida con pinza de madera en el patio de luces. Tras tres días y tres noches ( si es fin de semana y tiene planes lo puede dejar para el lunes ) habrá de tener la apariencia de una plantilla de zapato color cerdito. Ajustado a su pabellón auditivo, con la oreja de goma se ahorrará usted asistir a conversaciones estúpidas en el autobús, quejas de su conyugue/a, protestas vecinales, milenaristas, mileuristas, esa señora mayor de la cola del pan y ese cuñado suyo que le propone una inversión descabellada a todas luces y de paso le pide en taladro.
¡Que el Gran Grajmir Policarpio, milenario Alquimista, les sea propicio y les responda sus dudas en el teléfono 686 616 543 875 ( extensión 59 )!
( 0,90 euros el segundo, impuestos inventados no incluidos. Duración máxima de la llamada tres días. Discrección absoluta. Hotel y domicilio. Visa. ).
Fue un espacio de Alquímicos Anónimos.
La alquimia, una práctica habitual de sótanos húmedos y misteriosos y por lo tanto con un espacio indiscutible en esta santa casa. Como andamos de aprendices no podemos desvelar las cuatro lecciones aprendidas hasta el momento, que se limitan a una sal de azufre para los ardores después de comidas pesadas y a saber preguntar por el mago más cercano al llegar a una ciudad. El gran Contramaestre Alquímico Alzhar Gomez de los milenarios Gomez de toda la vida nos ofrecerá hoy una sencilla a la par que económica receta para todos aquellos interesados en adentrarse en este apasionante hobby, dejando a un lado la construcción de barquitos a escala o el punto de cadeneta vallisoletano.
OREJA DE GOMA.
Proveniente de una antigua receta transcrita en pergamino a la luz de una vela, explicando en parte la dificultad en su lectura, agravado por la tonelada de faltas de ortografía, la receta oreja de goma ( gomulus orexensus siendo un latino repipi ) pasa de generación en generación sin que nadie se termine de interesar por probarla. Es por ello que la ofrecemos aquí por tiempo limitado, sin responsabilizarnos si usted, carente de experiencia, se pone manos a la obra e invoca sin querer a un Dios Maligno ( tm ) que en ese momento esté almorzando y lo use a usted de mondadientes.
Para la oreja de goma necesitamos: Ciento cincuenta gramos de mortadela de Mocky Maus ( también nos servirá de Popeye en caso de no encontrarla ), cola de carpintero, una maceta de geranios y dos tiritos de sal, aparte de otros elementos alquímicos básicos contenidos en “Mi primer maletín de Alquimista”, articulo que el Colegio General de Alquimistas pondrá a la venta en próximas fechas y cuyos fondos servirán para pagarnos una semanita de asueto en Estepona.
Con todos los elementos sobre un banco de trabajo de pino gallego, descolgaremos el portero automático para evitar interrumpciones de carteros comerciales en el momento de ponerse a mesmerizar. Bajo el tenue halo de luz de la luna en cuarto pendiente, en una solución de ácido base, magnesio, platino y gaseosa del Dia ( Marcamona también valdrá, aunque no se garantizan los resultados ) se sumerje la mortadela previamente untada en esencia de arrepentimiento de ministro ( materia esta única sin duda ). Removiendo el menjunje en un bol de cereales en el sentido de las agujas del reloj ( esto poco importa en realidad, es por rellenar el folio de la receta ) y agitando el geranio, se acordará uno de aquella novia que tuvo en el pueblo. No sirve para nada, pero como debe usted remover durante tres horas más vale que piense en algo agradable.
Ha de secarse tendiida con pinza de madera en el patio de luces. Tras tres días y tres noches ( si es fin de semana y tiene planes lo puede dejar para el lunes ) habrá de tener la apariencia de una plantilla de zapato color cerdito. Ajustado a su pabellón auditivo, con la oreja de goma se ahorrará usted asistir a conversaciones estúpidas en el autobús, quejas de su conyugue/a, protestas vecinales, milenaristas, mileuristas, esa señora mayor de la cola del pan y ese cuñado suyo que le propone una inversión descabellada a todas luces y de paso le pide en taladro.
¡Que el Gran Grajmir Policarpio, milenario Alquimista, les sea propicio y les responda sus dudas en el teléfono 686 616 543 875 ( extensión 59 )!
( 0,90 euros el segundo, impuestos inventados no incluidos. Duración máxima de la llamada tres días. Discrección absoluta. Hotel y domicilio. Visa. ).
Fue un espacio de Alquímicos Anónimos.
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