jueves, 29 de noviembre de 2012

NIGHT OF THE TRACKING!


¿PERTURBACIONES MAGNÉTICAS ANUNCIAN HICATOMBE?

Alarmas Vespertinas Syndicate -

Es en la nocturnidad de la noche, lugar de cocos y brujas pirujas, donde todo lo misterioso parece ocurrirle al ciudadano medio. Quizás es ese atávico temor a las tinieblas, quizás es esa costumbre de mezclar en la cena dudoso pescado frito con garrafón de bidón lo que lleva a algunos individuos a asistir a unas imágenes aún más terribles que el total a pagar en la factura del teléfono. ¿Es hora de tapiar las ventanas, tiritar de miedo y cancelar sus suscripciones a los coleccionables del quiosco? Mire, puede que sí.

Unos individuos testigos de meridiana credibilidad afirman haber asistido al levantamiento de una extraña niebla en las costas de Pipirrania. Este fenómeno inaudito por lo poco habitual y por su carácter gratuito se ha venido reproduciendo con extrajera puntualidad durante la última semana. El evento consiste en líneas paralelas al horizonte en la oscuridad propia de la noche, líneas en distintos tonos de gris muy apropiadas para esta temporada otoño-invierno en lo que a moda se refiere. Se hacen acompañar de distorsiones en la normal transmisión del ruido en el entorno ambiental, “como si estuviera una clavija así como con los cables pelaos” en boca de expertos en los temas que son expertos. Cada quisque se a montado en el carro de la especulación y con las piernas colgando por fuera definen el fenómeno como “una aurora boreal que ha salido de casa con el mapa cogido del revés”.

Debido a los post-it que dejaron milenarias civilizaciones hoy ya extintas y por tanto no tan listas, los apabullantes apocalípticos predicen “ridículos artificios de luz y color previos a la bajada del cierre de esta tierra nuestra”.  Cualquier bajada de tensión en el alumbrado público u oferta dos por uno en el super del barrio es atribuido a esta concatenación de hechos inesperados que se esperan que ocurran en estos tiempos venideros. Lo cierto es que los informes que nos pasan bajo la puerta de esta redacción parecen tener el calado suficiente como para que bajemos los pies de la mesa y nos pongamos a las teclas y todo apunta a un misterio que tiene absortos en la inopia a variados conocedores de lo suyo, mediums catódicos y demás faunas del poderío interestelar que se puede usted encontrar haciendo cola en la gasolinera. 



ACTUALIZADO – A día de tantos a las tantas. Nuevos informes, preocupantes por lo que a su contenido y faltas de ortografía se refiere, avisan de “nuebos efectos mui estraños en la cápitania del puherto de pipirrania”. La red se está llenando de videos captados con tomavistas en super8 de la extraña niebla adentrándose en los arrabales portuarios. Los edificios parecen tornarse borrosos al ojo humano y al objetivo de las cámaras. Un experto en fotografía que dice conocer incluso lo que significa velocidad de obturación pone la mano en el fuego “no es defecto de los aparatos, esa niebla terrible se aproxima y yo me he venido sin carrete para la cámara, ¿qué le parece?”. A la visión acompaña una interferencia magnética que se está sintiendo del oído para adentro y que parece asemejarse a cuando en los antiguos televisores no se captaba bien el telediario de las tres y había que poner al niño de la familia a sujetar la antena hasta que salían los resultados del futbol.

ULTIMÍSIMA HORA. – Vecinos aseguran que han desaparecido el silo portuario, así como unos bidones de combustible que, a opinión de los presentes, siempre habían afeado mucho la vista del lugar. Las autoridades han trazado un perímetro y se dedican a echar las luces largas al fenómeno “con la esperanza de que por lo menos no sirva para que lo que sea se enfade”. La adjudicatura segunda de la pasantía del tercer vicesecretario de la subdelegación del desgobierno ha publicado en un conocido portal de empleo la petición desesperada de un “experto en ajuste de tracking de vhs, betamax y v2000 con vehículo propio que pueda hacer facturas, con ganas de integrarse en un equipo sólido y que su madre le deje quedarse hasta tarde”.

A la espera de una pronta respuesta a este grito de auxilio dejamos la edición en suspenso, esperando no fundirnos a negro antes de la siguiente entrega.

sábado, 3 de noviembre de 2012

SÓTANO 71 EXPRESS.




RECUERDOS EN MUTE.

Conchinchina Weekend-only Associated Journalists.-

¿Se encuentra usted en pleno episodio remember? Cuidado, porque a partir del próximo dos de enero al mediodía podría estar incurriendo en un delito de apropiación indebida de sintonías ajenas y ni siquiera unos pucheros con ojos brillantes conseguirían librarle de las mohosas paredes de una penitenciaría desértica. Es en esa fecha cuando caducan los derechos del reconocible sonido de arpas que acompaña a la distorsión acuática que precede a un flashback.

El pliego de derechos adquiridos fue firmado al final de la década de los años 20 en plena ebullición del celuloide con charanga incluida. Desde entonces y por un precio ridículo que solo unos chalados acérrimos de la legalidad abonaban anualmente todos hemos podido percatarnos de cuando nuestro interlocutor entra en trance, imita con los ojos dos bolas de ping pong y se abandona a la recreación de tiempos mejores, pertinentemente aliñados, maquillados y montados conforme a esa sensación de que, en tiempos pretéritos, cada quisque estuvo en lo cierto.

Románticos evocadores, viejos guerrilleros sentados en un bar africano en blanco y negro y demás amantes del rewind cerebral se ven obligados ahora a adoptar un nuevo jingle que preceda a los recuerdos. Los más pragmáticos se están inclinando por arrearle dos patadas a una cacerola y esperar con las mangas remangadas que venga un listo que quiera cobrar derechos por el estruendo. Una corriente instrumentalista opta por retocar la partitura al arpa, creando una que recuerde vagamente los compases clásicos, pero incorporando algún requiebro tonal que consiga un “sí, casi, pero no” y con ello se pueda capear el monolítico derecho. Por último pero no por ello con más aceptación en la comunidad, algunos apuestan por llevar a cuestas un sintetizador con sintonías pregrabadas, tales como palmadas mecánicas propias de techno-zarzuela o campanas tubulares, con la que dar variedad al momento.

miércoles, 10 de octubre de 2012

FUTURO EN DIFERIDO: LA CIBER-CONDESA DE CHESTERWING.


MITAD NOBLE, MITAD MÁQUINA. 
Crónica desde las Glowing-Green Prairies.

Cuando asistimos al nacimiento de un héroe en el páramo solemos hacer apuestas para ver en qué momento un giganélido corta su racha de justicia armada de dientes apretados. Quizás en esta ocasión este que les habla ha compartido unos momentos con la cabecilla de un nuevo momimiento. ¿Nos liberará del tiránico yugo de las especies mutadas o se enrocará en el neofeudalismo? Solo el tiempo lo dirá.

Aprovechamos la senda abierta entre la hierba radiada para visitar a la condesa en su residencia colonial de madera blanca, recogido porche y lanza arpones hidráulico. En una imagen de postal la anfitriona, grácil, despliega junto a su ligero vestido de verano una escopeta de bombeo modelo Lucero del Alba. Nos franquea el paso hasta el salón, donde comparten espacio óleos del antiguo mundo en perfecto estado de conservación, una colección de pensamientos impresos de viejos ideólogos  y una vitrina de armas arrojadizas, muchas de ellas recolectadas en distintas salidas. “Casi todas son de mi juventud, no me imagino ahora revolcándome con un alacrán bípedo para desarmarlo.”

Sin embargo, si este redactor ha atravesado las Colinas Carnívoras, no es por su patente gusto de la noble por la decoración sureña. Se cuenta de usted una hazaña, le inquiero mientras compartimos un té de hoja lunar. “Opino que se ha exagerado un poco, todos los jefes tribales defienden su área de la mejor manera. Yo espanté a los intrusos con mi fiel Lucero”. Acaricia el arma mientras desvía la mirada hacia el retrato que preside la chimenea. Algo quemado por los bordes, el Conde Chesterwing  esboza una pícara sonrisa bajo un figo bigote portando un simple rifle de repetición ante una pradera atestada de megatopos de fuego. “Era un gran hombre, con una gran puntería. Para todo”. La condesa rie con picardía y la luz tamizada por las cortinas saca relámpagos de oro del compartimento estanco que contiene su cerebro en suspensión. ¿Cómo vivió entonces la experiencia?

“Me había levantado temprano, si no se recoge temprano no hay quien soporte los gritos del maíz. No suelen oírse motores por aquí, por eso me puse en guardia con el primer pistón. Siempre hablo con el retrato de mi marido cuando cargo el arma, resistimos el asedio del Rey Murciélago luchando codo con codo justo delante de esa ventana”-me indica el lugar en el que la madera aparece más gastada-“Cuando pisé el porche los reconocí. El Cartero Errante me había advertido que merodeaban la zona y una columna de humo tres noches atrás me puso en guardia. Aparcaron sus cacharros de desguace en los límites de la finca, la Hermandad de los Rapsodas Rabiosos sabe lo que se hacen. Enviaron a un coqueto hermano vestido solo con un chaleco morado y esos ridículos pantalones de pata ancha. Sonreía y bailaba como un arlequín. ‘Compartamos el espacio, el páramo es de todos hermana’”-¿Qué le respondió? Pregunté al borde del sillón, arrebatado por la historia –“Le pedí que me enseñara la cédula familiar que le permitía hablarme con ese tipo de confianza. Antes le había cortado un paso de baile disparándole delante de los pies, quizás no me escuchara”. Sonríe al recordar. “Entonces se quitaron la máscara. Si hay algo que no soporto de las incursiones de alimañas es la falta de educación. Le volé la rueda delantera a un sidecar tapizada de leopardo en cuanto rodó sobre la hierba. Sacaron los arcos y tuve el tiempo justo de colocarme en el punto de defensa de los Chesterwing. Después hay poco que contar, una mujer sola apenas armada contra una jauría de poetas feroces, druidas de la nueva venida y envenenadores de puntas de flecha. Algún cartucho de dinamita, algunas cabriolas de los atacantes, un par de cristales rotos y alguien que asomó demasiado el trasero por la chimenea.” Bueno, repongo tras la historia que he seguido con avidez, ¿eso le parece poco? “Cariño, esto es el páramo. ¿Quién no ha tenido bandas violentas en el jardín?”.


La condesa dista mucho de temer su vuelta “¡Oh, por favor! Me encantaría terminar el trabajo. Si leen su medio, desde aquí les pido que traigan algún hombre armado capaz de no dispararse a un pie. Quizás equilibremos un poco el combate”. Habría permanecido en la finca durante horas atento a sus historias, pero si hay algo de lo que no se puede huír es de la niebla carmesí. Enfundado en mi cortavientos busco las luces de la urbe más cercana para retransmitir esta crónica via telegráfica. Veo caer un cuervo anfibio a mis pies, derribado. Me giro de nuevo hacia la finca. La Condesa levanta su rifle de francotirador. Son las grandes mujeres como estas la que alumbrarán un nuevo amanecer en el páramo. Si antes no nos engulle la tierra, por supuesto.