sábado, 24 de septiembre de 2011

SÓTANO 71 EXPRESS.



ALCANZA EL NIRVANA CONTANDO MINISTROS.

Noticias Trascendentales Tranchetto Ltd.

Tassik Lolailolailolá, gurú iluminado y lider del movimiento religioso “Qué feliz que me siento oiga”, además de asegurar que el nombre de su movimiento gana en idioma extranjero, sea cual sea, asegura a los medios a través de nota manuscrita en lija del doble cero “haber alcanzado el nirvana través de la política".

El estado, curioso al enterarse de que sirven para algo aún de manera indirecta, ha invitado a este responsable religioso a nuestro país en régimen de media pensión. Ha visitado grandes tribunas de opinión, platós de televisión, tertulias radiofónicas, programas del corazón y la tómbola del barrio de Arrechuches comentando su técnica. Apunte, que se la pierde.

“Busco el karma desde que tenía en la barbilla tres pelos, y fijense ahora en lo profuso de mi barba, nadie diría que camino desnudo por la calle. Tras las noticias de las tres me puse a buscarlo como cada tarde y se me ocurrió usar a los ministros en plan mantra, pues es bien sabido que los ministros son unos mantras. Pues intenté contarlos a todos para llegar al éxtasis o alrededores cuando me dí cuenta que sólo conocía a uno. Así estuve contando al Ministro de Economía diecisiete mil veces hasta llegar a ese punto de desconexión regional del espíritu. O eso o me quedé frito, no sabría qué decirles”. 

Ya ha vendido los derechos para un libro, una película y un músical con los muslos al aire. Bien es sabido que por aquí compramos cualquier tontería que venga de fuera. Mejor si es con desnudos parciales gratuitos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

IDEAS PRESTADAS. POR SALVADOR DE PESTAÑA.

ASUNTO DE GRAVEDAD.

Debo admitir que me encuentro inmerso en estos últimos tiempos en un grato esfuerzo intelectual. He considerado beneficioso robarle algo de tiempo a mi pasatiempo preferido, el mirar hacia la nada con las manos cruzadas a la espalda, dedicándolo al noble arte de la culturización general. He soportado con estoicismo las chanzas de mis pocos allegados cuando me han visto abrazado por el sofá con un tratado en las manos. Aunque no lo crean, soy una persona de carácter jovial. Es por eso que los despido a todos con una sonrisa mientras reparto cartuchos de sal. Nunca los compro de pólvora, me parece un gasto supérfluo y no reembolsable.

No quiero meterme en mis asuntos cotidianos, pues me trae a la palestra un descubrimiento físico que he tenido la oportunidad de conocer a raíz de esta afición mía. El ropavejero de la comarca pasa por mi finca una vez al mes antes de dirigirse a la incineradora. Aprovecho para seleccionar alguna obra que no huya a hombros de una marabunta de carcoma. El otro día me llamó poderosamente la atención un pequeño libro de ciencias de un tal Niuton. He deducido que debe ser un científico nuevo por su escritura y sus conocimientos, que en breve y para su regocijo pasaré a poner en tela de juicio con gran profusión de espumarajos.

Habla con desparpajo de la ley de la gravedad. Y no quiero relatarle las barbaridades que desglosa en sus tratados. Nunca mis cejas escalaron tanto mi respetable frente hasta hacer cima en la coronilla del puro asombro. Los que tienen el honor de servirme nunca me han visto tan furibundo, y tengan en cuenta que tengo por costumbre discutir dos horas diarias con la chimenea. ¡Maldito invento caótico de cimbreantes e imprevisibles llamas! Vuelvo en mí para no salir de mi asombro. Habla con suficiencia de su monserga de la atracción de los cuerpos por el planeta, el empuje, el peso y alguna barbaridad más que me ha llevado a la carcajada indignada.

Caballerete, está usted sumergido en la pestilente ignorancia hasta los pabellones auditivos.

Me consta que leerá esto. Ustedes los jóvenes, no sé por qué clase de sortilegio, pasan horas buscando su nombre en sus maquiavélicos cacharros para saber qué opinan de sus batallitas. Yo le explicaré en qué consiste la gravedad. La gravedad es tradición. Ale, ¿cómo dice que se queda? ¿Fórmulas matemáticas? ¡Ja!, observe mis empastes de platino mientras me carcajeo ante su folletín. Mi padre siempre estuvo de pie en tierra. Mis tíos, los Marquesos de Pularda, siempre caminaron erguidos. Yo nunca he volado y por añadidura todo mi servicio, contagiado de mi rancio abolengo, arrastran los pies por la tierra. Las personas de bien ni levitan, ni se sienten ligeros y por supuesto, al llegar a los terrenos de bruma previos a los fatídicos monstruos abisales que circundan nuestro planisferio, se rizan el bigote y vuelven a casa justo a la hora de la cena.



Se lo voy a dejar claro. La gente está pegada al suelo porque aún queda un poco de decencia, pegamento moral que sostiene a las naciones dignas. Quizás sus amigotes librepensadores floten. ¡Quisiera yo verles reunidos en torno a una mesa agarrándose a sus asientos para no salir volando del bochornoso café que les permite reunirse! Pero en lo que a los míos respecta nos mantenemos en el suelo porque es lo que se espera de nosotros. Tome nota, caballerete Niuton. Respete a sus padres y no se pregunte incongruencias.
Como dijo el gran dramaturgo Heliodoro Fenettre: “importantibus res resolutum scripti”. Por si no domina las lenguas clásicas, viene a decir que, así en traducción libre y sin aspirar a ser tan entendido como usted, “Está todo dicho”. Y punto.

Por ese motivo nunca leo ningún libro que no amarillee. Los bohemios juntaletras sólo aspiran a cambiarle a uno la idelogía por otra más infecciosa con el sólo contacto con el papel. Por el momento volveré a contemplar el horizonte enfundado en mi batín. Con más ahínco si cabe, no vaya a ser por manos del demonio que acabe yo volando por desatender tradiciones familiares.

Salvador de Pestaña.

martes, 6 de septiembre de 2011

CABLEADOS.

ESA COSA NUEVA QUE PONEN EN SÓTANO 71.

Siguiendo ese compromiso con la información que nos encontramos firmado y tirado por el suelo cuando nos mudamos a esta redacción, esta casa, en su continuo esfuerzo por rescatar informaciones vetadas en los grandes medios les ofrece esta nueva sección CABLEADOS.

Los famosos cables trifásicos reveladores de verguenzas ministeriales los conocen de sobra. Nosotros les traemos esos que quizás por la fecha, por la materia o por estar bajo las cáscaras de un paquete de pipas en la papelera de redacción aún están inéditos.

Alborotense, pidan dimisiones a mogollón y polemicen. Que nadie les quite el berrinche.








RESPONSABLE DEL BANCO FRONTAL EUROPEÍSTICO EN ENTREDICHO.

Me llegan informaciones de claro carácter de despelleje ajeno, pero para eso me destinan ese jugoso sobresueldo en la sucursal de las Islas Cucudrulu. Monsieur Jean Baptiste Tranchete, presidente de Irrisoria, se ha presentado visiblemente ebrio en la reunión celebrada esta misma tarde en el garaje de la sede central de la Caja de Ahorros Tirolesa y Montes Sin Piedad. Acudía para dar su particular visión de lo conveniente de las nuevas políticas exprimidoras y en principio no se contaba con su consenso, pues ya había presenciado otras reuniones sobre el mismo tema con un marcado fruncir de entrecejo.

Que llegara cantando Ampurias Patria Querida dio las primeras pistas a los presentes. Bien había conseguido la piedra filosofal macroeconómica o se había pillado una curda de las de sacar a bailar a los extintores. Hemos pasado un videocasette de la comparecencia a los alegres chicos y con algunas lagunas lingüísticas como para pescar carpas han transcrito lo siguiente:

Tranchete: (inaudible) me parece perfectísimamente bien la malversación de fondos por parte de los carpinteros eslavos y su compra de deuda pública (bailecito con palillos). Además abogo por la idea de cerrar los ojos y darle a la máquina de imprimir billetes. ¡Así así! ( se tapa los ojos y tropieza en el estrado) .

A la prensa se le ha dado la versión de una crema bronceadora que le ha sentado mal, pero el responsable de Malmetimientos Institucionales se ha asegurado de pasar esa versión a cada periodista con tonillo de “si yo te contara” y levantando las cejas.

Esperamos que en breve los medios lo pongan a caer de un burro, lo vuelvan a montar y lo tiren de nuevo. Nuestro candidato al puesto se prepara ya en la Toscaña y su marca para los cien metros vallas ya es meritoria.

Aprovecho la ocasión para ponerme a los pies de su señora y a preguntarle qué hay de lo mío.