viernes, 11 de junio de 2010

¡DESCONFÍE VD.!

SIÉNTASE CONSPIRANÓICO COMO SI NO HUBIESE UN MAÑANA A LA VUELTA DEL DESPERTADOR.

Este medio está dispuesto a cruzar la línea que separa el chafardeo vespertino del auténtico destape. No de ese de ibéricos hirsutos y alemanas jamonas, si venía buscando eso puede volverse por donde ha venido, lascivo. Estamos dispuestos a destapar la identidad de quizás la mayor caterva de conspiradores por metro cuadrado a tiempo completo y por mero hobby, ya saben, es a lo que más tiempo se le echa y no escatima uno en gastos. Quizás sustituyamos a esos dos profesionales del periodismo que destaparon el caso Güatergeit: Simon & Garfunkel, maestros, esta va por ustedes.

Fuentes de horno bien informadas nos comentan a soto vocce el emplazamiento de la próxima reunión trimestral del Club Bullarenguer. Si no fuera por canales alternativos, tendríamos que pasarnos por la sucursal más cercana del citado contubernio y mirar el tablón de anuncios. Ya va haciendo calor, los niños pronto estarán en casa y es un follón para los redactores. Nos fiamos de la palabra de Joe Soplón alias “Tocomocho” y asistimos al almacén del Bingo París. Ataviados con cartones reglamentarios y bolígrafo en el bolsillo pasamos desapercibidos, e incluso amarramos una línea que finalmente recauda una señora con los párpados pintados al estuco veneciano. Con la excusa de vaciar los ceniceros recorremos el amplio almacén y tras unas cajas de Brandy Soberano creemos ver a Alfred Willem Picaflor Jr. Senior, preboste de la importante compañía Embalajes Herederos del Conde de Pedales. Por su lenguaje corporal, su vehemencia y por estar a escasos dos milímetros de su nuca conocemos parte de sus terribles planes en pos del control mundial: cambiar aleatoriamente los pulsadores de los porteros automáticos.


Terrible, no hay otra palabra. Conocemos de sobra este tipo de prácticas. Ensayos de control poblacional por el mero gusto de salir a la calle y divertirse con las desgracias del prójimo. Esta técnica ya fue usada con éxito en el año 1966 coincidiendo con el primer mundial de cinquillo sobre patines de Amsterdam. Fue célebre el caso de August Sinfonier, a quien uno de estos conspiradores colocó junto a su timbre un cartelito de zapatero remendón, afilador y copiador de llaves. Durante meses ejerció como tal, por no decir que no, hasta que fue detenido, juzgado y condenado por el Alto Comisionado de Ferreteros a comprar el periódico dominical durante quince años y un día, con cupones, vajillas y todos los trastos. ¿Un experimento social? ¿Una gamberrada a gran escala? Bien es sabido por vecinas y cotillas en general la malidicencia de estos marionetistas.

No acaban ahí sus andanzas, porque serían unos conspiradores bastante chuscos, usted me lo admitirá. Se les considera culpables de amañar la final del Mundial de 1983 donde Manchuria se impuso en los penaltis ante una absorta selección Finesa, a la que se le había emplazado en otro estadio. Otros tejemanejes les han sido adjudicados: la subida generalizada en las piedras de mechero, el acuerdo secreto para destronar a Paquito Magesa del puesto de Presidente Honorífico de Amigos del Sello en Castrojosa, la desaparición del mercado de los petí suis de piña, las telecomedias familiares y otros horrendos crímenes contra a asepsia moral de los pobladores del hemisferio norte y un par de palmos más.

Ni que decir tiene que, envalentonados, hicimos uso de todo nuestro rigor periodístico, nuestros años de experiencia y nuestra vena reivindicativa y le entrevistamos a careta quitada. Aquí tienen, íntegra, la citada interviú:

Periodista - ¿Usted qué, eh?
Picaflor Jr. Senior – Aquí de palique, ¿le importa dejarme el boli?
Periodista – Hombre claro, quédeselo.
Picaflor Jr. Senior –Gracias caballero.

Impresionante. ¿Rigen estos enloquecidos oligárquicos los destinos de hombres, mujeres, niños, triciclos y batidoras del mundo? ¿Es que nadie va a levantar su voz para desbancar el sistema establecido? ¿Es que a partir de las diez no hay quien coja un autobús de linea regular? Todas estas preguntas quizás puedan responderlas nuestros “yos” del futuro. Que se ocupen ellos.

Carl Berrinchen y Bob Burguá, autores de “¿Es la economía una lotería?” Ediciones Inflamables.

viernes, 28 de mayo de 2010

ESCENAS A CINCO PESETAS (5)

Poesía trascendental, corrientes beatnik y vegetales. Todo ello al precio habitual. Sótano 71 con la cultura literaria y agropecuaria.

domingo, 16 de mayo de 2010

¡CONGELADOS INDÓMITOS!

UN PASEO POR EL LADO SALVAJE DE LA FRESQUERA.

Este reportaje de actualidad sorprendente se emitió por vez primera el 6 de marzo de 1976, no toque el color de su pantalla que no le pasa nada. También podrá oír por lo bajo la versión original en inglés. No se esfuerce, no lo va a entender así que preste atención a su idioma maternofilial.

Está habituado a acudir a su ultramarinos o economato más cercano para adquirir todos esos productos de cuestionable calidad y altos índices de protomerasas hidrogenadas fluorescentes, tan peligrosas como el rascar de ronchas o más, ¿no es cierto? Pero, atienda, alguna vez frente a las estanterías contenedoras de paquetitos de sosa sarcástica para el preparado de refrescos caseros, ¿no se ha preguntado votando a bríos la procedencia de todos esos alimentos que llegan a su mesa, o a la encimera de su cocina si usted es de los que bate el récord mundial de cien metros engullidas? Podrá parecerle un tema intrascendente, pero verá que bien adornadito se queda usted con las pupilas como dianas.

Mar de los Zarpazos. Entre el furioso embate de las olas, lanzando espuma de afeitar a la cubierta del pesquero Guadalajara Marú, seis valerosos hombres seis se enfrentan a una misión de recolección. Destino, el Casquito Polar Anárquico. Suspenden su partida de la gallinita ciega cuando el chivato de proa grita “tierra” dejándose los alveolos. En algún lugar bajo una capa de nieve en polvo descafeinada se encuentra la citada, impaciente porque quedaron a las ocho y son ya y tantas. Con el buque en doble fila para no abonar el parking la tripulación desembarca todos sus aparejos: clampones, piolets, mantas eléctricas, termos de gas zutano y calcetines de esos con dedos que según advierten se los colocan porque es regalo de sus respectivas, que tuvieron a bien ponerse de acuerdo en adquirir tan horrendo presente.

¿Qué los trae hasta aquí, dirán, con las de oportunidades laborales que existen en campos como la limadura de ostras o el rebozado de sandalias playeras? La zona en la que se encuentran es una reserva natural de la boloesfera de cornetes, almendrados, poloflisk y sosos sandwiches de nata y foei-grass. Las grandes marcas de sorbetes a lametones internacionales confían en aguerridos hombres como estos para rellenar la nevera de su súper para que usted introduzca su manita y encima de queje de que el borde del arcón federico está fresquito. Soportando temperaturas infernales de hasta quince grados por encima del nivel del mar y apretados por el compromiso de una carga mínima y unas botas pequeñas arriesgan la rabadilla por usted, consumidor. Pero, ¡cuidado! Observen al fondo esa familia de cornetes sabor frutas del bosque. Campan tranquilamente, pero su acometida puede ser furiosa, las madres cornetes pueden estar protegiendo a sus pequeños bombones helados. Han capturado a seis de un golpe pero, ¡la cámara se mueve mostrándolo todo más borroso y estremeciéndoles en las butacas de casa! El marinero Igör Requeson ha sido atrapado por una tarrina de turrón, ¡vaca sagrada, le ha salpicado de caramelo entre los dedos, eso es dificilísimo de sacar, ni con lima! El azúcar atenaza sus dedos, siendo incapaz de disparar su secador de pelo. Por suerte su compañero José Oläf Quetal se ha sentido mareado durante toda la mañana y creyéndose falto de azúcar acaba con la amenaza almendrada armado con su cuchara de repetición.

Los alegres heladeros nos dejan una tarjetita que dice así: "Estuvimos en el polo y la próxima vez vas a ir tú" Y hasta aquí se puede leer.

Ahora toda la zona se encuentra en alerta. La partida de caza retira las ganancias hacia el barco. Han conseguido valiosas tartas de güiski que venderán en restaurantes especializados en bodas, bautizos y comuniones. Ramilletes de polo-flashes que acabarán en quioscos y congelados de barrio y algunas piezas de menor valor como sucedáneos de espuma destinados a cubrir la demanda en establecimientos de hamburgesas en catapulta y ferias comarcales. A su paso escapa una exótica tarrina de souflé de limón y alcachofas, pero algo impide cazarla. Un gigantesco almendrado aparece por su flanco izquierdo. El buque, ya próximo, dispara arpones que nada tienen que hacer contra el exoesqueleto de chocolate negro y almendra congelada. Nuestros hombres pueden perderlo todo: su cargamento, la vida y lo que es más importante, los calcetines con deditos. ¡Ya suben a bordo! Pero un fallo de cálculo ha hecho que en el frigorífico tengan que hacer sitio y se ven obligados a prescindir de los helados de vainilla en cabezas de dibujos animados.

Parten rumbo a su colmado mientras el gigantesco almendrado da vueltas sobre sí mismo en la playa. Se encontraran, con toda seguridad, en la próxima expedición. Hasta entonces tendrá tiempo de limarse la coraza de almendras en el glaciar más próximo.

¿A que ahora pagar por la tarta familiar de Les Grandés Chefs Du Monde sabor Chinchilla a la Fresa Escalfada, con extra de Alioli y trozos de alcahueses la ridícula cifra de mil setecientas de las añejas pesetas no le parece ya un abuso? Claro, porque usted era un ignorante ofuscado por su entorno. Ahora ya no, ahora que ha visto este docudrama rodado en Aljete cubierto de sal es más consciente del inhóspito y absurdo mundo que le rodea.

Pármeno Parmesano dirigió este documental tan majo para el Colegio Oficial de Heladeros y Cucurucheros.

jueves, 29 de abril de 2010

¿HA ENCONTRADO EL HOMBRE EL MANUAL DE INSTRUCCIONES?

TITULAR SESUDO PORQUE QUEREMOS SER AMARILLISTAS Y GAFAPASTOSOS A PARTES IGUALES.

El científico medio ha subido a un brumoso risco. Desde allí, con brazos en jarra y bata al viento, sonriendo de medio lado cual arqueólogo aventurero ha desafiado al mismísimo Hacedor (tm). Una gran actividad de neuronas salteadas al ajillo tiene lugar estos días en el Übercollitzioner Particulem Van GinebremBurgtz ( Chocador de Migajas de Gin-Tonic ). Allí hemos enviado a nuestro experto científico, Sempronio Agasajo, en régimen de media pensión con posibilidad de repetir postre.

- La actividad entre estas paredes de ladrillo visto color ocre es apabullante. Tan pronto puede ver a un azorado científico transportando unos bultos como puede observar a ese mismo pro-hombre dejar las cosas en su sitio tras ser regañado. Ante una pizarra que combina hábilmente largas series de elementos numéricos, ecuaciones de triple tirabuzón que harían llorar a un seminarista rubio y adminículos corporales masculinos dibujados con un enfoque minimalista y tiza del dos, nos recibe el Doctor en Física Discuántica y Remeneo de Partículas Eleuterio Jones.
- Quiero dar la bienvenida a usted, a su prestigioso medio de comunicación y al millón largo de lectores que me comentan tienen cada día.
- Huy, los del periódico serio no han podido venir, por lo visto la hija de un torero ha pedido la nulidad procesal de un juez de asuntos mayores, y está el país mangas por hombro.
- Algo he oído mientras tomaba café. Pero bueno, ¿desean ver las instalaciones?
- ¿He de vestirme de alguna manera especial? ¿Un traje de despresurización atmosférica con un indicador visual laminado de resistencia protónica en espectro de colores quizás?
- Hombre, yo le había preparado una bata de guatiné con un carnet del Parchelona y un imperdible.

Pertrechado con los últimos avances en protección ambiental nos introducimos en la primera estancia. Nada más abrir la puerta no salgo de mi mismo asombro al no encontrar la salida y debo celebrar esta revelación en mitad del pasillo sin alzar la voz, pues toca siesta del parvulario del piso de arriba.

- Es...es increíble, una auténtica maravilla.
- Hemos tenido suerte de contar con presupuesto casi ilimitado, ¡todo sea por la ciencia y la paella de los domingos!
- Han logrado condensar el espacio de una manera tan inconcebible y a la vez tan cercana.
- Y vea, nos caben dos literas.
- ¡Vamos dos literas! Y su mesita de noche con lamparita.
- Pasamos al laboratorio si lo desea.

Abandono el dormitorio queriendo grabar a fuego la disposición de cada mueble, de cada cuadro de arlequines tristes. Lo copiaré aunque por ello sea juzgado por espionaje y condenado a ser insultado por un pelotón de abusones de repetidores de octavo de egb. Se lo comento al Doctor Eleuterio.

- Es normal sentirse así. El choque de la visión mundana de la realidad al penetrar en el sacrosanto centro de la investigación achuchada le ha pasado a todo el mundo. Menos el cartero, que suele poner cara de mustio y de estar de vuelta de todo.
- Vemos aquí, queridos lectores, el prodigioso y colosal Achuchador de Partículas, dispositivo que supone un paso más en la evolución no ya del saber, si no de la especie humana como mamífero autosostenible con agujeros en las orejas. Explíquenos Doctor, en pocas palabras...
- Esto va tal que así.
- Bueno, use alguna más, quizás no se le entienda.
- Por este circuito corren protones, neutrones, pares y nones que introducimos mediante un par de agujeritos pequeños en los extremos. Luego unos capacitados ingenieros aeronauticos soplan con fuerza. El tubo cuenta con una ventanita para ver los impactos de partículas y allí tenemos sentado al Doctor Salustio Minguez.
- Aquí lo tenemos sentadito en una silla de rejilla, proveniente quizás de un tablao flamenco para turistas, atento al devenir de las partículas, con el ojo pegadito a un ventanuco oradado en el tubo. ¿No es así?
- Así es, pero no se le debe distraer, puede perderse parte del impacto entre partículas esenciales y luego al dibujarlas al carboncillo le puede salir cualquier cosa...eso sí, cuando quiere dibuja unas casitas con su monte, su nube y su sol que son de museo.



Un grito ensordecedor, un alarido tremebundo y mefistofélico, un berreo de golpe y porrazo. Todo el equipo se queda patitieso, ojiplático. Lo que iba a ser un tranquilo reportaje en la cuna de la ciencia se convierte en una aventura más propia de los Cuatro Fanáticos o la Gallina Caponata.

- ¿Quién es usted? –pregunto entonces señalando, en leve contrapicado y con mi sombra aumentada a las espaldas.
- Le diré quien soy. Soy Arquímedes Mayol, ciudadano formal y decente, que ve en este cacharro demoniaco que no comprende un peligro venidero, un apocalichips, una hicatombe con ruedas.
- ¡Es un loco, un loco le digo! –responde el insigne Doctor Eleuterio – Todos mis hombres cuentan con titulación a distancia y al menos se han pasado la segunda pantalla del tetris. Sus acusaciones son calumnias infundadas, miedos pueriles...
- ¡Desafían ustedes las leyes naturales! Y para evitar males mayores y algo de lo que se pudieran arrepentir por sus malas artes, destruiré estas instalaciones a golpe de palanca en si bemol.

El arma de la ignorancia golpea el fruto del esfuerzo de estos visionarios. Vemos saltar vías del ibertren por aquí, tubos de cartón corrugado de papel de cocina por allá...los científicos quieren detenerlo, pero son personas preparadas que suspendieron gimnasia en el colegio reiteradamente. Cuando llegan a su altura el daño está hecho. Un inusitado esplendor ilumina las instalaciones.

- La nada.
- El infinito, el mañana y el siempre.
- La concatenación de variedades del propio yo, diseminadas por el espacio tiempo de manera anárquica.
- Dios juega a los dados.
- Y al cinquillo arrastrao...

Saboteador y científico debaten extasiados, rotas las diferencias ante la visión del blanco fulgor. Este redactor abandona la escena. Deja a ambos de cara a la pared, discutiendo sobre lo divino y lo humano, antes de que la cosa adquiera un cariz ciertamente sentimentaloide a la par que erótico-festivo, aconsejado por el resto de miembros de la Estación Científica armados con escobón y recogedor, pues ya se han visto en alguna de estas y no es tolerada para menores.

Sempronio Agasajo, profesor particular especializado en recuperaciones de septiembre a últimas horas.