Situémonos. Son los ochenta. El video ha matado a la estrella de la radio, un par de tipos de la tele ponen de moda la chaqueta blanca remangada con camiseta rosa y en cierto lugar llamado Hispania, sus habitantes adoran a una naranja pequeña con balón y pantalones de deporte. El mundo era muy moderno. A su vez, en las esferas políticas, se viven unos años de estira y afloja, dos bandos pugnan para ver quién lo tiene más grande ( nos referimos al arsenal ). Dos titanes enfrentados, dos gobiernos a cada cual más cabezó...tozudo.
Gregory Funda, asesor presidencial en temas de defensa y monturas de gafas sale del cine de ver una reposición de cierta película de batallas galácticas, sables laser, fuerzas y un señor vestido de negro. Su emoción le dura hasta el día siguiente, en el que le cuenta al presidente de los UUEE en su visita al urinario su visión particular del film. Este, contagiado por el ánimo de su asesor, saca su billetera, extiende un millonario cheque y así da comienzo la guerra de las galaxias.
URRPS , más o menos el mismo día. Con un frio que hace estornudar a los osos blancos, un espía enviado al extranjero, Igor Metomentodof, informa a la CajaBe del disparatado programa de guerra espacial. Los asesores presidenciales, que aquí también existen, pero son otros señores, se miran con las cejas arqueadas, y deciden que no pueden quedarse atrás. En un periodo corto de tiempo, las dos potencias se apuntan mutuamente desde el espacio con satélites artificiales armados hasta las bisagras.
Retomemos los hechos, porque este es un estudio multidisciplinar en el que es más sencillo perderse que en un edificio de hacienda. Ambas potencias se encuentran en un estado que define bien el historiador Mariano Bandeja de Alpaca: “se mantenían en un a que te doy yo, no, que verás que te doy yo primero, huy lo que me ha dicho”. Pero salta a la palestra cual alegre canguro una crisis inesperada. Los satélites pierden la cabeza.
2 /5/1983. Centro Interterritorial de Seguimiento Muy Pegadito de Armas Escalofriantes ( Másachuches ). Se registran en el mismo día 468 pérdidas de control del sistema de fijación de blanco. En pocas palabras, los satélites se pasan el día apuntando a lo que le da la gana. La situación se repite de igual burlesca manera en el bando contrario. Los científicos de ambos bandos hacen noche ayudados de camping gas en los laboratorios estudiando el misterio. No daban pie con bola.
Volvemos a Hispania. Alfonsín Pestiño compra un video beta en el bazar del barrio. Tras ponerlo y rebobinar una cinta prestada por un vecino, un misil intercontinental le destroza un geranio de la terraza. Da aviso a las diversas autoridades, con lo que el hecho llega a oidos del legítimo propietario del misil en cuestión, el ejército amesricano.Tras una laboriosa disertación, los propios estudiosos llegaron a la conclusión de que los aparatos de video de sistema betamax producían una interferencia sinocoidal transferente cuando se pulsaba el botón de rebobinar ( también conocido por regüind ) , interfiriendo la onda usada en el control de satélites de guerra, los cuales, ante la duplicidad de señal, se volvían majaras. Se crea una campaña internacional para sustituir el sistema de video por otra opción, que no interfiera en las conexiones militares aunque la calidad del aparato sea menor, todo ello sin que la gente se percate o lo que es peor, que se de cuenta. Ha nacido el VHS. Es indudable que tuvieron éxito en su campaña, y es por todo lo anterior por lo que desaparecieron de nuestra vida los videos Beta. Hoy en día la NASAL estudia lanzar los aparatos beta al espacio, con el botón de rebobinar anclado con cinta aislante, en caso de ataque alienígena para interferir sus comunicaciones. Oiga, cosas más raras se han visto.
Investigó audazmente el Equipo de Teorías Descabelladas de Sótano 71.

Documento secreto rescatado en secreto de unas instalaciones secretas de un gobierno secreto, no lo difundan, es secreto...bueno, ya no.


